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viernes, 21 de marzo de 2014


“Inédita modalidad del amor”


Habitualmente la dimensión del amor no se incluye en la política: se afirma que son cuestiones distintas y que no hay relación entre ellas. Nuestra cultura produjo una inédita forma del amor que no puede pensarse por fuera de la política: la memoria colectiva. Cuando en la Argentina decimos memoria colectiva, sabemos que nos referimos a la trama que se tejió con los muertos y desaparecidos por el terrorismo de Estado. Concebimos la memoria colectiva como un amor público, político.
En general el amor de una madre por su hijo, el de un hijo por su padre, el de una abuela por su nieto, etcétera, pertenecen al ámbito privado y allí se mantienen. En relación con los muertos y desaparecidos por la última dictadura militar, el amor y el recuerdo de cada familiar, cada compañero, de uno más uno más uno.., fueron construyendo una novedosa forma del lazo amoroso, en el que lo privado de este sentimiento se hizo público. Al conformarse un espacio de inscripción de las huellas de todos, el amor se fue politizando al punto de adquirir la forma de una memoria colectiva.
Freud afirmó que la memoria está formada por huellas que así devienen defensa contra el dolor o el terror; luego, es necesario saber vivir con dichas huellas. Aquellos que argumentaban, y aún continúan haciéndolo, “hasta cuándo seguir con lo que pasó hace tantos años”, “es necesario mirar para adelante”, “ya basta con el tema de los derechos humanos”, se equivocan y pecan de gran ignorancia. Sólo el recuerdo hace posible la dimensión del pasado; de lo contrario, se eterniza como presente la compulsión de repetición. Política y memoria se articulan.
Los reclamos por la verdad, la restitución, la justicia, impulsados en la década de 1980 por los organismos de derechos humanos se articularon desde sus diferencias y se constituyeron en demandas populistas. Se produjo como efecto una equivalencia: la memoria colectiva devino en una identidad popular. La articulación de demandas conduce a la construcción de hegemonía. Ernesto Laclau considera que la política es un campo de batalla discursivo, en el que las demandas populistas, en relación de equivalencia, hacen visible lo delimitado por el discurso corriente. Esas demandas implican un retorcimiento o pliegue que pone en cuestión una trama simbólica establecida por el Estado o la sociedad: van en contra de su aceptación y pretenden correr su límite dentro de los marcos de la política. Esta alteración en la significación social implica, por un lado, la operación de articulación de una falta y, por otro, la demanda de inscripción de algo nuevo, susceptible de conformar una transgresión democrática.
Cada nieto y cada identidad singular recuperada es también una restitución colectiva, pues una parte mutilada de la historia popular se recupera. La identidad de cada uno de ellos es también la nuestra, la de todos, la del pueblo.
Esta inédita modalidad del amor afectó y transformó nuestra cultura. El derecho a la verdad, la identidad, la restitución, la justicia forman parte de nuestro ideario popular y se constituyen en potencias democráticas.
Queremos recuperar la articulación entre política y amor intelectual, vínculo planteado por Spinoza en el siglo XVII. En su Etica habla de potencias del alma, pasiones alegres, entre las que menciona la generosidad vinculada con el amor. Pero, sostiene, en la generosidad no se trata de mandamientos ni de retórica moralista, sino de un deseo activo que incumbe a la vida buena y a la potencia. Este amor activo es efecto de un deseo cuyo ejercicio no implica pasiones tristes ni impotencia. La generosidad spinozista es una forma de amor que involucra el conocimiento, un amor intelectual del prójimo y de nosotros mismos, una fuerza productiva de comunidad.
Nuestros desaparecidos desearon un mundo más justo, la alegría de ellos era la alegría de los otros, ese deseo tiene una inscripción política que corrobora el deseo de comunidad. Por eso son sembradores de alegría;que la tristeza (en el sentido que le da Spinoza, como impotencia que lleva a la impolítica) nunca sea unida a sus nombres. Ellos siguen presentes y nos causan el entusiasmo en la construcción democrática, una búsqueda colectiva en la que no hay certezas ni garantías: un experimento de realismo popular.
* Psicoanalista, docente en la UBA.

lunes, 18 de junio de 2012

Las personas que viven en ciudades tienen un mayor riesgo de sufrir ansiedad y depresión



Según un reciente estudio publicado en la revista científica Nature, las personas que viven en ciudades tienen un 21% más de riesgo de padecer un trastorno de ansiedad, un 39% más de riesgo de sufrir un trastorno del estado de ánimo y el doble de riesgo de sufrir esquizofrenia.
Para llegar a esta conclusión, los autores procedentes del Instituto de Salud Mental Douglas de Canadá, comparon la actividad celebral de voluntarios procedentes de núcleos con más de 100.000 habitantes, con las de habitantes de núcleos de más de 10.000 habitantes y un tercer grupo formado por personas de áreas rurales. Encontraron que la respuesta al estrés en la amigdala (región cerebral vinculada con la regulación de las emociones y el estado de ánimo) era mayor conforme mayor era el núcleo urbano al que pertenecía la persona.
Por tanto, existe una forma o formas en la que la experiencia de vivir en nucleos urbanos afecta a los centros cerebrales que regulan las emociones, creando una mayor vulnerabilidad a padecer trastornos mentales.

viernes, 1 de junio de 2012

La Unidad de Salud mental del Departamento de Requena realiza talleres terapéuticos con sus pacientes

La unidad, que está formada por tres psiquiatras, dos psicólogas, una enfermera y una administrativa y trabajadora social, trabaja diariamente en la realización de estos talleres formativos.

De esta forma, los profesionales realizan, con periodicidad quincenal, un taller de relajación en el que participan más de 20 personas por sesión, así como otro dedicado a mindfulness en el que participan 12 pacientes. “Con ambos talleres pretendemos y obtenemos una optimización de nuestros recursos atendiendo a un mayor número de pacientes de una manera eficaz”.

Por otra parte, cuentan con dos grupos terapéuticos dedicados a la inestabilidad emocional y otro dedicado a habilidades de comunicación. Ambos talleres tienen también lugar de forma quincenal en las instalaciones de la unidad.

La Unidad de Salud Mental como forma de motivar y mostrar su apoyo, ha decidido además decorar las paredes con cuadros y dibujos realizados por los propios pacientes. “Reforzamos su creatividad, mejora su autoestima y el reconocimiento de sus valores”.