viernes, 21 de marzo de 2014

'La trayectoria llega hasta el cuello, ha tenido mucha suerte'

  • El maestro de Chiva fue alcanzado al entrar a matar a su primer toro de Victoriano del Río, que le corneó en la axila y le propinó una tremenda paliza tras unos dramáticos segundos. Cortó las dos orejas.


Se perfilaba Enrique Ponce con la sensación del deber más que cumplido con el toro de Victoriano del Río. Y al enterrar la espada el toro echó la cara arriba con la violencia de la muerte en las entrañas.
La voltereta fue durísima, desgarradora de la taleguilla por todo el muslo. Pero sobre todo abajo tuvo a Ponce una eternidad con los pitones buscando la sangre entre el pecho y las axilas. Por un momento, pareció que lo iba a levantar por la debajo del brazo derecho.

Ponce, en la ambulancia.
Un terrorífico recuerdo del Yiyo sobrecogió a todos. Revuelo de capotes al quite. Del trance, el torero se levantó sonado. Grogui. Despedazado el vestido de torear. Un palizón y algo más: cuando le quitaron la chaquetilla, la camisa estaba rota y empapada en sangre por la axila derecha. Se libró Ponce de las asistencias. Y por su propio pie entró en la enfermería. Allí le operaron de una cornada más extensa de lo que se pensaba en un primer momento: 25 centímetros con una trayectoria ascendente desde la axila hasta la clavícula. Precisamente la clavícula, pero la izquierda, también quedó dañada tras la tremenda paliza.Las pruebas radiológicas determinarán si el maestro de Chiva tiene fisura o fractura. Ponce será trasladado a la Clínica La Salud de Valencia, donde quedará ingresado para continuar su recuperación.
Un miembro del equipo médico de la plaza señaló que 'la operación ha ido muy bien. Tiene una cornada de 25 centímetros, que alcanza espacio subclavicular. Diseca completamente el pectoral y provoca un hematoma perivascular y perinervioso que hemos podido controlar. Tiene también una fractura de clavicula izquierda, pendiente de estudio radiológico', manifestó a los micrófonos de Canal Plus Toros.
En la otra punta de la plaza el toro moría con la espada enterrada hasta los gavilanes. La sensación y el dramatismo del héroe caído arrancaron literalmente las dos orejas del palco. Mariano de la Viña las cogió y las llevó hasta el quirófano sin pasarlas, como debe ser.
Tras la operación, Fernando Carbonell, cirujano de la plaza de toros de Valencia explicaba a Aplausos la intervención: "La trayectoria de la herida llega hasta el cuello; ha tenido muchísima suerte, el manto de la Virgen de los Desamparados le ha protegido. La cornada es en la axila derecha, tiene una trayectoria ascendente de 25 centímetros y contunde la arteria axilar produciéndole un hematoma. La herida, afortunadamente, respeta el paquete vásculonervioso y es bastante limpia. Además tiene una fractura en la clavícula izquierda y cuando se le haga el estudio radiológico el traumatólogo decidirá si hay que intervernirle o no", explicó.

Parte médico

Cornada de 25 centímetros en la axila izquierda, que alcanza espacio subclavicular. Diseca completamente el pectoral y provoca un hematoma perivascular y perinervioso. Fractura de clavícula izquierda, pendiente de estudio radiológico"

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